En un giro inesperado de los acontecimientos, los astronautas de la misión Artemis 2 no se limitaron a hablar de la ciencia y la exploración durante su histórico viaje, sino que decidieron discutir cómo convertir la Luna en el próximo destino turístico de lujo. En una conversación estelar con el expresidente Donald Trump y el director de la NASA, se planteó la necesidad urgente de mejorar no solo las cañerías, sino de instalar una piscina y un spa en la superficie lunar.
"Definitivamente, la Luna necesita un toque de glamour. ¡Imaginen una fiesta en la piscina con vistas a la Tierra!", exclamó Trump desde su cómodo sillón, mientras se ajustaba sus gafas de sol de marca exclusiva. "Sería el lugar perfecto para las celebraciones del 4 de julio, ¡con fuegos artificiales en gravedad cero!"
Los astronautas, atrapados entre la incredulidad y el entusiasmo, comenzaron a discutir sobre cómo podrían usar las cañerías para crear un sistema de chorros de agua en la piscina lunar. “La última vez que revisamos, las cañerías llevaban más de 50 años sin mantenimiento. ¡Eso es inaceptable!”, comentó el comandante de la misión, mientras contemplaba el paisaje lunar lleno de polvo.
Durante la llamada, la NASA reveló estadísticas sorprendentes que demuestran que el 99% de los astronautas sueñan con tener una piscina en el espacio. Según un estudio realizado por la Asociación Internacional de Astronautas, el 83% de ellos admitió que preferirían una ducha de agua tibia en lugar de tener que usar un traje espacial incómodo para aliviar sus picazones.
Trump también sugirió que, para financiar el proyecto de la piscina y el spa, se debería incrementar el presupuesto de la NASA a expensas de otros gastos. “Olvídense de la investigación científica. ¡Lo que realmente necesitamos son más cócteles en órbita!”, afirmó. Además, planea lanzar una nueva línea de trajes de baño espaciales, que prometen ser más cómodos que los trajes de astronauta y vendrán en colores neón para atraer a la juventud.
Pero la propuesta no se detuvo ahí. Los astronautas propusieron que la piscina lunar fuera de agua salada y que se le añadieran cristales de colores, asegurando que los turistas podrían disfrutar de la experiencia de nadar en el mar, pero con la ventaja de flotar. “Sería como las playas de Benidorm, pero sin el estrés del tráfico”, dijo uno de los astronautas con una sonrisa.
Mientras tanto, expertos en ingeniería hidráulica advierten que, debido a la falta de gravedad y la escasez de agua, la instalación de una piscina en la Luna podría ser un desafío monumental. Sin embargo, la NASA ha prometido que explorarán todas las opciones, incluyendo la construcción de una 'casa de burbujas' que pudiera simular una piscina en gravedad cero.
La conversación terminó con la promesa de una futura misión lunar en la que se probarían flotadores de piscina de tamaño real, que se espera sean lanzados en un cohete 100% ecológico que usa jugo de naranja como combustible. “¡A la Luna y más allá, pero siempre con estilo!”, concluyó Trump antes de despedirse.